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Nota: Todos nuestros cuencos tibetanos hechos a mano se clasifican por peso. El diámetro indicado es aproximado y proporciona una idea general del ancho del cuenco. El mazo se vende por separado.
Cuenco tibetano hecho a mano con una mezcla de bronce, con una imagen de Ganesha grabada con láser en el interior, rodeada por el mantra de Ganesha en el borde. La parte inferior presenta un mandala abstracto de geometría sagrada, mientras que los paneles exteriores incluyen la Śrī Yantra (tradición hindú Śākta), motivos de la Flor de la Vida, patrones decorativos de borde y ornamentación de loto.
Ganesha – Eliminador de Obstáculos El grabado interior representa a Ganesha con cuatro brazos: sujetando un modaka (dulce), un pāśa (lazo), un abhaya mudrā (gesto de protección) y un atributo estilizado. Está sentado sobre un trono de loto junto a su vehículo, el ratón. Seis medallones circulares a su alrededor llevan el símbolo “ॐ” y repiten el mantra “ॐ श्री गणेशाय नमः” (Om Shri Ganeshaya Namaha), invocando bendiciones para nuevos comienzos y la eliminación de obstáculos. Motivos tradicionales de loto rellenan los espacios entre los símbolos.
Se cree que la presencia de Ganesha despeja impedimentos y propicia comienzos favorables, lo que convierte a este cuenco en una herramienta ideal para meditaciones o rituales centrados en nuevos proyectos, iniciativas empresariales o creaciones artísticas. También ofrece una resonancia clara y profunda en sesiones de terapia de sonido.
Cuencos Tibetanos Martillados Los cuencos tibetanos martillados o elaborados a mano se producen mediante un proceso artesanal completo. Los discos metálicos se calientan, se apilan y son martillados por artesanos expertos hasta alcanzar la forma deseada. Este proceso se repite varias veces, lo que da como resultado cuencos únicos con ligeras variaciones de forma y tamaño que reflejan la auténtica artesanía.
La aleación está compuesta por cobre, estaño y una mezcla de otros metales, cuidadosamente combinados para generar un sonido rico y resonante. Una vez formados, los cuencos se cincelan y pulen, dando lugar a un instrumento duradero y armonioso, adecuado tanto para el uso ritual como para la terapia de sonido.