La orgonita es una mezcla fundida de resina, metal y cuarzo que se cree ayuda a equilibrar la energía ambiental convirtiendo los campos electromagnéticos disruptivos en un flujo más estable de « orgón » (fuerza vital, chi o prana). Muchos usuarios la colocan en espacios de vida o trabajo como apoyo sutil para la relajación y el bienestar.
Dentro de esta esfera de orgonita, pequeños fragmentos de piedra lunar quedan suspendidos en la resina. La piedra lunar es apreciada por los terapeutas de cristales por fomentar la intuición y la armonía emocional. Su brillo nacarado refleja el ciclo lunar y suele vincularse a los chakras del sacro y del tercer ojo, donde se unen instinto e imaginación.
Chakras Los chakras son puntos de energía sutil, llamados literalmente ruedas de energía. Funcionan como lugares de intercambio de energía. De hecho, tenemos cientos de puntos chakra repartidos por todo nuestro sistema energético sutil. Sin embargo, los más conocidos son los siete chakras principales, que están conectados en el canal energético central de nuestro cuerpo, que discurre a lo largo de la columna vertebral. Cuando los chakras funcionan correctamente, estos centros son puertas de entrada para la energía vital que entra en nuestro cuerpo a través de canales (nadis) y meridianos a través de nuestro cuerpo sutil. Al mismo tiempo, también son puntos de fuga para que la energía de baja frecuencia fluya de vuelta a los cuerpos sutiles que se están transformando. Cada uno de los siete chakras principales representa un nivel de conciencia o etapa de desarrollo de la vida, visto desde la perspectiva de nuestra existencia física. Los chakras pueden funcionar peor cuando se encuentran en un estado negativo durante mucho tiempo debido a hábitos negativos y emociones acumuladas. Esto dificulta que la personalidad integre plenamente el nivel de conciencia que representa cada chakra. Cuando los chakras están abiertos y en equilibrio, forman un sistema integrado en el que cada chakra depende de los demás para funcionar de forma óptima.
El símbolo de la luna completa el diseño. La luna creciente encarna la reflexión, el cambio y el paso del tiempo. Los practicantes afirman que potencia las cualidades receptivas y calmantes de la piedra lunar, otorgando a la pieza una « firma » energética coherente.
Tenga en cuenta:soporte no incluido
Las características de todas las piedras minerales en nuestro sitio web no están científicamente probadas; se basan en experiencias de usuarios y terapeutas de gemas. Cualquier propiedad curativa descrita no pretende sustituir el diagnóstico o tratamiento de un profesional de la salud cualificado. Si tiene dudas sobre su salud, consulte a un médico.